Nueva York, Estados Unidos.– La República Dominicana reafirmó ante las Naciones Unidas su compromiso con el derecho al desarrollo y abogó por modelos integrales, inclusivos y sostenibles que coloquen a las personas en el centro de las políticas públicas y permitan responder a las condiciones y necesidades particulares de cada nación.
La posición dominicana fue presentada por la viceministra para Asuntos Económicos y Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores, Vilma Arbaje de Contreras, quien encabezó la delegación del país durante la Reunión de Alto Nivel para conmemorar el 40.º aniversario de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, celebrada en el marco del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Durante su intervención, Arbaje de Contreras señaló que, cuatro décadas después de la adopción de la Declaración, persisten importantes brechas entre los países en materia de acceso al financiamiento, desarrollo institucional, innovación tecnológica y oportunidades para sus poblaciones, a las que se agregan las vulnerabilidades derivadas del cambio climático y de un entorno internacional cada vez más complejo.
“Consideramos necesario avanzar hacia una concepción más amplia del desarrollo, en la que la vulnerabilidad, la resiliencia y las capacidades institucionales complementen los criterios tradicionales utilizados para orientar la cooperación internacional y el acceso al financiamiento para el desarrollo”, sostuvo.
La representante dominicana destacó que el país ha venido institucionalizando esta visión a través de su Estrategia Nacional de Desarrollo y, más recientemente, mediante Meta RD 2036, iniciativa que se plantea duplicar el Producto Interno Bruto real, eliminar la pobreza extrema, triplicar el salario medio y generar alrededor de 1.7 millones de nuevos empleos, con la aspiración de convertir a la República Dominicana en una nación plenamente desarrollada para el año 2036.
La viceministra llamó también la atención sobre los desafíos estructurales que enfrentan países como la República Dominicana y que, según planteó, no siempre quedan reflejados adecuadamente en las clasificaciones tradicionales sustentadas exclusivamente en el ingreso per cápita.












